World Clocks

martes, 20 de enero de 2009

Eclipse


Hoy me he acordado de mi madre cuando me decía que “no todo el monte es orégano”... y qué verdad que es, pues no todo es día, ni todo es oscuridad; y se necesitan los dos lados para completar el rostro de las cosas. Incluso hasta estando de perfil se intuye que hay un lado detrás de la frontera del territorio observado, como si ese lado oculto fuera el soporte que sostiene la porción que se le regala a la vista.
Pero a veces ocurre, que el sol, sin ser infiel a sí mismo se toma un respiro y se disfraza de noche; y entonces todo se confunde, los pájaros dejan de cantar y vuelven al nido, los grillos comienzan su serenata y el reloj pide cita al psiquiatra por sentir trastorno de personalidad múltiple.
Mi ritmo circadiano emocional también sufre a veces eclipses; y sin saber por qué ni conjugarse con ningún acontecimiento, el estado normal de mi vida comienza a derretirse como los relojes de los cuadros de Dalí, todo se me deshace, bien sean pensamientos, palabras, obras u omisiones, como me decían en la catequesis cuando era niño. Ahora que soy algo más mayor, al menos desde la perspectiva de mi sistema neurovegetativo, tiendo a acordarme más de las palabras de Galeano que de Don Manuel el cura, cuando siento que en días como este “...se me caen las cosas de los bolsillos y de la memoria: pierdo llaves, lapiceras, dinero, documentos, nombres, caras, palabras… y yo ando de pérdida en pérdida, pierdo lo que encuentro, no encuentro lo que busco, y siento mucho miedo de que se me vaya la vida en alguna distracción”.
Afortunadamente, nose si será la astronomía, o la física cuántica, o los milagros, o vete tú a saber qué, hacen que el eclipse siga su recorrido y vuelva a perderse de nuevo en el espacio tiempo dejando solo el recuerdo de esta deriva y una sensación parecida al jet lag pero sin haber despegado los pies de la tierra. Aunque por otro lado me queda la sensación de tener mis andamios más sujetos, como si sintiese que ese lado oscuro y menos visible sostiene la porción de vida que veo en los espacios de luz.

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