World Clocks

domingo, 4 de noviembre de 2012

Hasta los ciegos lo veían venir, pero...

Tenía pensada otra entrada que aplazo unos días, ya que esta mañana me he encontrado de golpe con este video que me parece una lección magistral de vida y sentido común y no puedo por menos que ponerlo en esta esquina del ciberespacio para que todo aquel, aquella o aquello que pase por acá tenga la oportunidad de verlo. Sobran todas mis palabras.

Se veía venir...



Felicidades a la gente de ShowU por este magnifico trabajo.

martes, 23 de octubre de 2012

Pues eso...be happy



Y como se dice por mi pueblo "y no hay más cáscara".

domingo, 30 de septiembre de 2012

Regresar sin haber marchado.


Hace ya bastante tiempo, demasiado tiempo, que no escribo nada en el blog. Ha habido silencio de palabras, de noticias y de cualquier otra novedad, a no ser por las visitas que han ido realizando diversas personas de distintos lugares de este mundo y que como un buen riego por goteo han permitido que este espacio siga vivo a pesar de que haya estado en un estado de aparente adormecimiento. Y digo aparente porque en realidad la falta de expresión de ideas no quiere decir que no las haya habido, basta mirar alrededor para darse cuenta de que no faltan motivos para reflexionar. Y no me refiero solo o principalmente a la tan mal traída crisis. Sinceramente creo, que las portadas de los periódicos y los titulares de los noticieros son solo eso, portadas y titulares, pero la vida es más profunda y extensa que cualquier narración de prensa.  Es  por esto que creo que basta solo con mirar alrededor y que esa observación se restrinja a un metro de radio para aprender mucho y muy valioso.

En cualquier caso mi propósito de enmienda es, puesto que en ningún momento me he ido, continuar en esta esquinita del mundo de manera más activa, intentando seguir compartiendo mis nebulosas mentales y mis agujeros negros emocionales, pero que en definitiva forman parte de mi universo existencial.

Hace más de veinte años que me acompaña metido en la agenda un texto que anoté de un pequeño video que narraba el cantautor cubano Silvio Rodríguez; y que desde que lo escuché me impactó y por eso lo anoté y lo llevo conmigo pues me identifico firmemente con esas palabras. Ahora, una vez más las vuelvo a poner sobre el tapete, pues creo que resultan adecuadas a esta intención mía para con esta entrada del blog, en donde quiero expresar que pese a la distancia y el silencio no me he ido.

 

“Hacer buen vieja,

es hacer un viaje útil para todos.

Hacer buen viaje,

es ir siempre adelante,

tanto adelante y tanto más allá,

que un día ese camino hacia el horizonte

se convierta en una sensación de regreso.

Entonces, ya no importa la distancia,

el tiempo y casi tampoco las ausencias;

porque en cualquier recodo del agua

espera el sitio del que un día partiste,

al que te encuentras retornando siempre

a pesar de seguir hacia lo nuevo que te espera.

Y esto sucede,

porque aquel día

si,  es verdad que partiste,

pero jamás abandonaste.”

lunes, 7 de mayo de 2012

Contribución a la estadística

Tengo la fortuna de haber ido a la escuela y haber aprendido a leer; y esto me posibilita disfrutar de bellezas como la que hoy me encontré. Harto de leer promesas incumplidas de políticos inmaduros e ignorantes apesar de todos sus títulos y honores, el encontrar perlas como esta son un purificador en una balsa de agua cenagosa. Si simplemente todos fuesemos capaces de asumir el último verso del poema el mundo sería distinto y mejor.

CONTRIBUCIÓN A LA ESTADÍSTICA

De cada cien personas,
las que todo lo saben mejor:
cincuenta y dos,

las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,

las prontas a ayudar,
siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,

las buenas siempre,
porque no pueden de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,

las dispuestas a admirar sin envidia:
dieciocho,

las que viven continuamente angustiadas
por algo o por alguien:
setenta y siete,
las capaces de ser felices:
como mucho, veintitantas,

las inofensivas de una en una,
pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,

las crueles
cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo
ni siquiera aproximadamente,

las sabias a posteriori:
no muchas más
que las sabias a priori,

las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta,
aunque quisiera equivocarme,
las encorvadas, doloridas
y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres,
tarde o temprano,

las dignas de compasión:
noventa y nueve,

las mortales:
cien de cien.
Cifra que por ahora no sufre ningún cambio



(Wislawa Szymborska)

miércoles, 4 de abril de 2012

Sencillez


Suelo comentar con cierta frecuencia a mis compañeros de yoga la importancia que tiene para conectar con nuestra esencia el ir quitándonos capas de ese personaje que nos vamos construyendo; y con el que como una cebolla nos vamos cubriendo desde los distintos roles que asumimos, el familiar, el laboral, el cívico, el social, el amistoso, el deseoso… y así nos vamos cubriendo hasta llegar a un punto en el que la distancia desde la capa más externa hasta el corazón puede en ocasiones ser mayor que cualquier distancia que maneje un astrónomo en sus datos y observaciones.
Me gusta asimismo decir y hacer ver que “sencillo” y “fácil” no son conceptos sinónimos por más que muchas veces en el lenguaje común podamos utilizarlos indistintamente. Así, cuando uno piensa en practicar yoga se imagina haciendo con su cuerpo posturas y contorsiones que son auténticos nudos de carne y hueso y que provocan el consiguiente pensamiento de ser algo inalcanzable por la “dificultad” o “complejidad” que ello conlleva, lo que automáticamente lleva a pensar que si eso de “hacerse un nudo” es difícil lo demás será fácil. Y ahí es donde me gusta a mí señalar este matiz entre sencillez y facilidad. Simplemente propongo que intentemos mantenernos de puntillas y firmes con los brazos arriba durante unos segundos, sin movernos, guardando el equilibrio. Ahí vemos como nuestro cuerpo sin necesidad de contorsionarse, titubea, se bloquea y muchas veces se da de bruces con la dificultad que conlleva esta posición que visualmente es sencilla de desarrollar pero difícil de mantener.
Uno de mis profesores de yoga, en su momento me enseñó la lección más importante que he aprendido para mi práctica personal. Y es, que las cualidades físicas que puede aportar la práctica de yoga como pueden ser la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza, donde realmente hay que desarrollarlas es en las posturas que me va a poner la propia vida. Es en la vida en donde me voy a ver en situaciones en las que voy a tener que ser flexible y aparcar mi vanidad, mi egocentrismo y mi prepotencia; en donde voy a tener que ser equilibrado y no perder mi centro de atención y me voy a ver en situaciones en donde he de ser firme y tendré que tener fuerza para mantenerme y no dejarme arrastrar por cuestiones que me perjudiquen o dañen a otras personas. Es así de sencillo pero a la vez así de difícil.
Ayer, una amiga me pasó el enlace de un artículo de Ángel Gabilondo en el que habla sobre la sencillez; y he de reconocer que me ha encantado. Es por esto que comparto en esta ventana dicho texto con el ánimo de que quien pueda pasar por aquí lo disfrute y le llene como a mí me ha sucedido al leerlo. Al hilo de la idea central del texto me viene a la memoria el dicho popular que afirma “se puede decir más alto, pero no más claro”.

http://blogs.elpais.com/el-salto-del-angel/2012/04/sencillamente-mejor.html

Creo humildemente que si todas las personas practicásemos el arte de la sencillez el mundo estaría bastante mejor de lo que está, pues ya lo decía Gandhi cuando manifestó aquello de “vive más sencillamente para que otros pueden sencillamente vivir”.

lunes, 26 de marzo de 2012

Entre perros y leones





En cierta ocasión uno de mis profes de yoga explicaba el acto de meditar con la siguiente metáfora. Decía, “hay dos tipos de meditadores, los que meditan como un perro y los que meditan como un león. Si meditas como un perro funcionarás como él lo hace, de manera que a cada pensamiento responderás saliendo detrás de él como el perro que va detrás de cada piedra que se le lanza, pero si meditas como un león no seguirás al pensamiento sino que irás directo a la raíz de ese pensamiento de la misma manera que si a un león le tiras una piedra nunca irá a por la piedra sino que se lanzará a por ti que eres la fuente de donde salió la piedra arrojada”.
En cierto modo llevo así largo tiempo, tanto como llevo sin escribir en el blog, moviéndome en la disyuntiva de ser un perro o un león. En mi fuero interno sé que tengo que actuar como un león e ir a la raíz de los hechos sin dejarme distraer por lo superfluo e impermanente, aunque la realidad es que me dejo atrapar con más facilidad de lo que yo quisiera por los continuos vaivenes de los días. Y eso me deja en ocasiones bastante exhausto porque cuando he atrapado una piedra ya veo otra volando que me llama la atención y hace que cambie mi dirección y sentido, dándome como resultado dar vueltas y vueltas sin llegar a ningún sitio.
Hoy tomando un café en un bar con mi pareja nos pusieron unos sobres de azúcar que llevaban en una de sus caras una frase. Las dos frases me han llegado muy hondo, de una hablaré otro día pero la otra que es la de la foto, ahora que nuevamente tomo conciencia de la necesidad de ser león si quiero seguir “vivo” más allá de tener pulso e insuflar aire, creo que me pone en la pista de porqué en más ocasiones de las que yo quisiera funciono en mi vida como un perro.

lunes, 30 de enero de 2012

Reorientando.

En la última semana he sido visitado al igual que a unas cuantas miles de personas, por un virus gripal que me ha dejado unos días en la cama y las fuerzas a la mitad. A pesar de todo no me puedo quejar, pues este año estoy tomando un tratamiento homeopático para fortalecer mis defensas y esto ha hecho que el ataque viral no haya sido del todo arrasador, no obstante eso no me ha librado de pasar, como digo, unos días vagando de la cama al sofa y viceversa, con fiebre, dolor en todo mi cuerpo y con una desgana existencial como leitmotiv. El sábado por la noche me encontré mejor y comenté con mi familia la posibilidad de aprovechar el domingo si el tiempo lo permitía y mi salud igualmente lo aceptaba para salir al campo a dar un paseo, comer algo y en definitiva recargar las pilas con algo tan sencillo pero a la vez tan auténtico como es el contacto con la naturaleza. Así, el domingo amaneció con un día brillante, algo frío aunque en el sol se estaba muy cómodo y mi salud iba en cierta mejoría por lo que ni cortos ni perezosos cogimos algo de comer y llamamos a dos amigas y hemos pasado un precioso día en una buenísima compañía, charlando de temas vanales, de temas más serios, riéndonos a ratos y estando en silencio en otros momentos; impregnándonos de la fuerza que da la naturaleza y aprendiendo esa lección que la madre tierra nos da continuamente en silencio con su simple presencia, que la vida es sencillamente bella y bellamente sencilla y que todos los enredos y miserias con que nos complicamos la existencia son simple producto de las vanidades humanas.



Por la noche, ya de regreso en casa, después de cenar tuve la suerte de pillar de casualidad un programa en donde entrevistaban a Jose Luis Sampedro; y escuchar la sabiduría de este hombre me pareció un magnífico broche a un precioso día y de esta manera dar un buen cierre a mi proceso gripal y reencontrarme con la dicha de estar sano y activo.
Como no puedo compartir por aquí las gratas sensaciones del día de campo pero si que he encontrado la entrevista, la dejo y recomiendo escucharla y disfrutarla porque creo que al igual que la vida, son palabras sencillas pero que encierran una gran belleza, la belleza de la verdad.



domingo, 22 de enero de 2012

La belleza de un segundo.

Hay un cuento oriental que leí hace ya bastante tiempo y que me viene acompañando desde entonces.
Cuentan que en cierta ocasión un discípulo le preguntó a su maestro:
“Maestro ¿dónde tengo que ir para encontrar la verdad?”
A lo que el maestro le contestó:
“Sigue la dirección que te marque la punta de tu nariz”
El discípulo con cara sorprendida movía la cabeza a un lado y a otro y decía:
“Pero maestro, ¿cómo voy a seguir el camino que marque la punta de mi nariz?
“Si, tu sigue la dirección que te marque la punta de tu nariz, si lo que quieres es encontrar la verdad”- replicó el maestro.
“¿Y cuándo debo pararme una vez que comience a andar?”- inquirió el discípulo.
“Cuando quieras”- respondió el maestro.
“¿Y allí estará la verdad?- dijo el discípulo.
“Allí mismo, justo delante de tus narices”- respondió con una sonrisa el maestro.

Desde que leí este cuento me lo suelo aplicar en todas aquellas ocasiones que soy capaz de mirar pero no soy capaz de ver, que suelen ser para mi desgracia bastantes más de las que yo quisiera.
Ahora que estamos en la era de la tecnología y el sentido de la vista es uno de los más utilizados, a veces me suelo sorprender de qué manera atrofiamos este sentido, pues pese a la híper estimulación a la que lo tenemos sometido tengo la sensación de que cada vez resulta más difícil ver. Miramos y miramos pero no tengo yo claro que veamos. Hemos dejado de navegar surcando mares y recorriendo territorios para navegar a través de una pantalla, buceamos entre cantidades ingentes de información que nos ahogan más que si nos metiésemos debajo del agua a disfrutar de ese otro universo subacuático que tenemos en nuestro propio planeta y difícilmente cruzamos una palabra en un ascensor con un desconocido mientras que podemos tener una apasionada sesión de cibersexo con otro semejante desconocido. No puedo evitar por menos que sentir que algo no funciona.
Todo esto viene porque hace un tiempo escuché una noticia aunque hasta hoy no encontré algo más detallada la información. El caso es que el director de cine Wim Wenders con el patrocinio de una marca de relojes abrió un concurso en el que se invita a todos los amantes del cine a mostrar la belleza de la vida en un segundo de duración. Así, se ruedan cortometrajes con imágenes de un segundo de duración bajo el título “la belleza de un segundo”.
He de reconocer que la idea me pareció mágica, pues creo que poco más se necesita para deslumbrarse por la belleza de un instante y además considero que hay tanta belleza rodeándonos que podría ser ésta una oportunidad especial para reparar en todos esos micro espacios que dejamos pasar de largo y que sin embargo siguen estando ahí “justo delante de nuestras narices”. Y es que creo que la verdad no es otra que estamos rodeados de belleza que simplemente está pacientemente esperando a que la veamos y la disfrutemos.



Dejo unos videos recopilatorios de algunas de las imágenes que se han enviado al concurso y enlazo también con la página web de dicho certamen.


Disfrutenlos y a continuación miren a su alrededor y vean.