jueves, 15 de agosto de 2013

Cuatro leyes de la espiritualidad.


En India se enseñan las "Cuatro Leyes de la Espiritualidad"

La primera dice:
"La persona que llega es la persona correcta"
Es decir, nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con ...nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.

La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.

La tercera dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.

La cuarta y última:
"Cuando algo termina, termina"
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto; si este texto llega a nuestras vidas hoy es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!


jueves, 28 de febrero de 2013

El día menos pensado...

Así son las cosas, uno siempre planifica, programa, cuantifica, sopesa, organiza,etc, etc, etc hasta el infinito, pero luego las cosas surgen y ocurren como quiera que tienen que suceder. Esta es la grandeza de la vida.
Tenía previsto reencontrarme de nuevo con este cuaderno de silencios aunque no sabía cuando, hoy desde luego no entraba en mis planes inmediatos, pero así son las cosas, el día menos pensado te topas con algo que te gira todo. Desde que esta mañana a través de una amiga conocí esta historia, todo se me ha movido, no se hacia dónde ni se porqué pero ha sido como un movimiento sismico en toda mi placa emocional que me ha dejado tocado y con un cúmulo de sensaciones dificil de describir. La historia es esta:

"En los años 70, Marina Abramovic mantuvo una intensa historia de amor con Ulay. Pasaron 5 años viviendo en una furgoneta realizando toda clase de performances. Cuando su relación ya no daba para más, decidieron recorrer la Gran Muralla China, empezando cada uno de un lado, para encontrarse en el medio, abrazarse y no volver a verse nunca más.

23 años después, en 2010, cuando Abramovic ya era una artista consagrada, el MoMa de Nueva York dedicó una retrospectiva a su obra. Dentro de la misma, Marina compartía un minuto en silencio con cada extraño que se sentaba frente a ella. Ulay llegó sin que ella lo supiera, y esto fue lo que pasó:"


 

domingo, 4 de noviembre de 2012

Hasta los ciegos lo veían venir, pero...

Tenía pensada otra entrada que aplazo unos días, ya que esta mañana me he encontrado de golpe con este video que me parece una lección magistral de vida y sentido común y no puedo por menos que ponerlo en esta esquina del ciberespacio para que todo aquel, aquella o aquello que pase por acá tenga la oportunidad de verlo. Sobran todas mis palabras.

Se veía venir...



Felicidades a la gente de ShowU por este magnifico trabajo.

martes, 23 de octubre de 2012

Pues eso...be happy



Y como se dice por mi pueblo "y no hay más cáscara".

domingo, 30 de septiembre de 2012

Regresar sin haber marchado.


Hace ya bastante tiempo, demasiado tiempo, que no escribo nada en el blog. Ha habido silencio de palabras, de noticias y de cualquier otra novedad, a no ser por las visitas que han ido realizando diversas personas de distintos lugares de este mundo y que como un buen riego por goteo han permitido que este espacio siga vivo a pesar de que haya estado en un estado de aparente adormecimiento. Y digo aparente porque en realidad la falta de expresión de ideas no quiere decir que no las haya habido, basta mirar alrededor para darse cuenta de que no faltan motivos para reflexionar. Y no me refiero solo o principalmente a la tan mal traída crisis. Sinceramente creo, que las portadas de los periódicos y los titulares de los noticieros son solo eso, portadas y titulares, pero la vida es más profunda y extensa que cualquier narración de prensa.  Es  por esto que creo que basta solo con mirar alrededor y que esa observación se restrinja a un metro de radio para aprender mucho y muy valioso.

En cualquier caso mi propósito de enmienda es, puesto que en ningún momento me he ido, continuar en esta esquinita del mundo de manera más activa, intentando seguir compartiendo mis nebulosas mentales y mis agujeros negros emocionales, pero que en definitiva forman parte de mi universo existencial.

Hace más de veinte años que me acompaña metido en la agenda un texto que anoté de un pequeño video que narraba el cantautor cubano Silvio Rodríguez; y que desde que lo escuché me impactó y por eso lo anoté y lo llevo conmigo pues me identifico firmemente con esas palabras. Ahora, una vez más las vuelvo a poner sobre el tapete, pues creo que resultan adecuadas a esta intención mía para con esta entrada del blog, en donde quiero expresar que pese a la distancia y el silencio no me he ido.

 

“Hacer buen vieja,

es hacer un viaje útil para todos.

Hacer buen viaje,

es ir siempre adelante,

tanto adelante y tanto más allá,

que un día ese camino hacia el horizonte

se convierta en una sensación de regreso.

Entonces, ya no importa la distancia,

el tiempo y casi tampoco las ausencias;

porque en cualquier recodo del agua

espera el sitio del que un día partiste,

al que te encuentras retornando siempre

a pesar de seguir hacia lo nuevo que te espera.

Y esto sucede,

porque aquel día

si,  es verdad que partiste,

pero jamás abandonaste.”

lunes, 7 de mayo de 2012

Contribución a la estadística

Tengo la fortuna de haber ido a la escuela y haber aprendido a leer; y esto me posibilita disfrutar de bellezas como la que hoy me encontré. Harto de leer promesas incumplidas de políticos inmaduros e ignorantes apesar de todos sus títulos y honores, el encontrar perlas como esta son un purificador en una balsa de agua cenagosa. Si simplemente todos fuesemos capaces de asumir el último verso del poema el mundo sería distinto y mejor.

CONTRIBUCIÓN A LA ESTADÍSTICA

De cada cien personas,
las que todo lo saben mejor:
cincuenta y dos,

las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,

las prontas a ayudar,
siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,

las buenas siempre,
porque no pueden de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,

las dispuestas a admirar sin envidia:
dieciocho,

las que viven continuamente angustiadas
por algo o por alguien:
setenta y siete,
las capaces de ser felices:
como mucho, veintitantas,

las inofensivas de una en una,
pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,

las crueles
cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo
ni siquiera aproximadamente,

las sabias a posteriori:
no muchas más
que las sabias a priori,

las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta,
aunque quisiera equivocarme,
las encorvadas, doloridas
y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres,
tarde o temprano,

las dignas de compasión:
noventa y nueve,

las mortales:
cien de cien.
Cifra que por ahora no sufre ningún cambio



(Wislawa Szymborska)

miércoles, 4 de abril de 2012

Sencillez


Suelo comentar con cierta frecuencia a mis compañeros de yoga la importancia que tiene para conectar con nuestra esencia el ir quitándonos capas de ese personaje que nos vamos construyendo; y con el que como una cebolla nos vamos cubriendo desde los distintos roles que asumimos, el familiar, el laboral, el cívico, el social, el amistoso, el deseoso… y así nos vamos cubriendo hasta llegar a un punto en el que la distancia desde la capa más externa hasta el corazón puede en ocasiones ser mayor que cualquier distancia que maneje un astrónomo en sus datos y observaciones.
Me gusta asimismo decir y hacer ver que “sencillo” y “fácil” no son conceptos sinónimos por más que muchas veces en el lenguaje común podamos utilizarlos indistintamente. Así, cuando uno piensa en practicar yoga se imagina haciendo con su cuerpo posturas y contorsiones que son auténticos nudos de carne y hueso y que provocan el consiguiente pensamiento de ser algo inalcanzable por la “dificultad” o “complejidad” que ello conlleva, lo que automáticamente lleva a pensar que si eso de “hacerse un nudo” es difícil lo demás será fácil. Y ahí es donde me gusta a mí señalar este matiz entre sencillez y facilidad. Simplemente propongo que intentemos mantenernos de puntillas y firmes con los brazos arriba durante unos segundos, sin movernos, guardando el equilibrio. Ahí vemos como nuestro cuerpo sin necesidad de contorsionarse, titubea, se bloquea y muchas veces se da de bruces con la dificultad que conlleva esta posición que visualmente es sencilla de desarrollar pero difícil de mantener.
Uno de mis profesores de yoga, en su momento me enseñó la lección más importante que he aprendido para mi práctica personal. Y es, que las cualidades físicas que puede aportar la práctica de yoga como pueden ser la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza, donde realmente hay que desarrollarlas es en las posturas que me va a poner la propia vida. Es en la vida en donde me voy a ver en situaciones en las que voy a tener que ser flexible y aparcar mi vanidad, mi egocentrismo y mi prepotencia; en donde voy a tener que ser equilibrado y no perder mi centro de atención y me voy a ver en situaciones en donde he de ser firme y tendré que tener fuerza para mantenerme y no dejarme arrastrar por cuestiones que me perjudiquen o dañen a otras personas. Es así de sencillo pero a la vez así de difícil.
Ayer, una amiga me pasó el enlace de un artículo de Ángel Gabilondo en el que habla sobre la sencillez; y he de reconocer que me ha encantado. Es por esto que comparto en esta ventana dicho texto con el ánimo de que quien pueda pasar por aquí lo disfrute y le llene como a mí me ha sucedido al leerlo. Al hilo de la idea central del texto me viene a la memoria el dicho popular que afirma “se puede decir más alto, pero no más claro”.

http://blogs.elpais.com/el-salto-del-angel/2012/04/sencillamente-mejor.html

Creo humildemente que si todas las personas practicásemos el arte de la sencillez el mundo estaría bastante mejor de lo que está, pues ya lo decía Gandhi cuando manifestó aquello de “vive más sencillamente para que otros pueden sencillamente vivir”.