martes, 21 de junio de 2011

¿Sociedad de bienestar o de bien está?


Durante varios días van y vienen a mi cabeza palabras, imágenes, sensaciones y emociones entorno a todo lo que está ocurriendo desde el día 15 de mayo. Creo que sencillez y facilidad no son conceptos sinónimos, así, es sencillo entender que el mundo no está bien como está y que son necesarios cambios urgentes que a su vez son sencillos de entender porque atienden a conceptos elementales como la justicia, la paz y la convivencia, pero por el contrario estos cambios no son nada fáciles de realizar porque la realidad que se pretende cambiar atiende a otros conceptos también elementales como son el miedo, la inseguridad o la ignorancia. Si preguntamos a cualquiera, es raro que no encontremos a alguien que no quiera que no haya pobreza en el mundo, o que no desee que haya paz y prosperidad y tengamos un planeta sin contaminación en el que podamos disfrutar todos. Ahora bien, cuando el deseo se tiene que transformar en una forma de hacer es cuando comienza la catarsis colectiva, pues cada cual segrega sus efluvios emocionales en forma de gestos que no hacen nada más que acotar su parte correspondiente de terreno con la que construir el micropatrimonio que le de la estabilidad que necesita para seguir respirando. Entonces lo que llamamos derechos universales se convierten en un universo de derechos pues cada cual lucha por los suyos individuales y lo colectivo se diluye en el sumidero del miedo y la indefensión aprendida.
Ayer me llamaba la atención cómo un camarero que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para abrir su bar a las seis y servir cafés durante todo el día, cuando vió pasar a los manifestantes delante de su cafetería criticaba a la gente que se manifestaba y que pedía mejores condiciones de trabajo “para tod@”. Renegaba que él estuviese trabajando mientras otros estaban manifestándose y se otorgaba la capacidad de estar levantando el país con su trabajo y los demás (los manifestantes) se estaban beneficiando de su aportación y de sus impuestos. Seguramente a esta persona le gustaría trabajar durante menos horas al día y tener algún día de descanso pues abre su bar todos los días de la semana; y es muy probable que le gustara tener un salario mejor sin necesidad de dejarse la vida detrás de una barra, pero eso es imposible porque “las cosas son así” y “esto es lo que tenemos y no lo podemos cambiar” porque “yo bastante tengo con lo mío” etc etc etc.
Es triste que a veces estemos tan centrados en todos los troncos que tenemos que cortar que debido a ello no nos permitimos espacio para afilar el hacha.

lunes, 6 de junio de 2011

Yo no soy


Yo no soy un indignado
Yo no soy un parado
Yo no soy un asfixiado por la hipoteca
Yo no soy un asqueado con los políticos
Yo no soy un antisistema
En todo caso
Yo
Estoy indignado
Estoy parado
Estoy asfixiado por la hipoteca
Estoy asqueado con los políticos
Y estoy en contra del sistema
Porque
Si que soy
Un ser humano
Que siente
Que piensa
Que sueña
Y que trabaja por construir un mundo de paz y justicia.


Queridos medios de comunicación por favor dejen de ser tan pérfidamente anglosajones y no utilicen el “to be” en la semántica española.

martes, 31 de mayo de 2011

Analgesia

Soy una persona muy metafórica, utilizo con frecuencia otras imágenes e ideas para explicarme mejor el mundo que habito y la vida que construyo. Antes de este parón sobrevenido por mi lesión solía utilizar los espacios de entrenamiento para pensar sobre qué estaba haciendo o hacia dónde iba en la vida. Y en no pocas ocasiones encontraba muchos paralelismos entre la carrera que estaba en ese momento realizando y la tesitura vital en la que me encontraba inmerso. Así, saber ajustar el ritmo en cada momento, aguantar en el momento de debilidad de las fuerzas o no obsesionarme con el tiempo eran para mí en muchas ocasiones pensamientos que trascendían los kilómetros que estuviese recorriendo y que llegaban hasta mis estudios o a mi pareja o a mis relaciones en el trabajo.
Ahora, este tiempo de no correr también tiene su parte de metáfora. El otro día por ejemplo leía, que en la medida de lo posible si se puede aguantar el dolor es mejor no hacer uso de los analgésicos pues al tomarlos inhiben el dolor y de alguna manera uno se autoengaña y se cree que está mejor de lo que realmente está, ya que si bien el dolor no se percibe, el daño sigue ahí. Y comentaban que el dolor no aparece de manera estéril sino que cumple la función de avisar y recordar que algo está mal y no funciona como debiera, por tanto va a ser un indicador de cómo evoluciona la lesión. En mi caso, puesto que el tratamiento consiste únicamente en mantener reposo y dar espacio para que el hueso fusione, la percepción del dolor me irá avisando de cómo va evolucionando la fractura.
A raíz de este razonamiento llevo pensando varios días en la necesidad de escuchar y atender al dolor del mundo que quizás está siendo expresado en los gritos y proclamas de las personas que se juntan en las plazas de muchas ciudades y que no hacen otra cosa que avisar de que algo no está bien y no funciona como debiera. Quizás cada vez que miro para otro lado o cambio de canal cuando sale la desgracia o el drama en la pantalla de mi televisor o en la portada de un periódico estoy haciendo uso de mis analgésicos existenciales que me ayudan a creer que la cosa está mucho mejor de lo que realmente está, dejándome guiar por unos síntomas falsos que solo contribuirán a que con este autoengaño cualquier día me sorprenda partido por la mitad yo que me creía tan entero.

viernes, 20 de mayo de 2011

Paciencia

Hace tiempo leí que la paciencia es un árbol que crece sobre tierra amarga pero que da frutos dúlces. Llevo repitiéndome esta frase casi dos meses que es el tiempo que llevo deambulando de consulta en consulta de médicos y fisioterapeutas a fin de que me den solución a mis dolores. Está siendo un tiempo pesado, desconcertante, desmotivador y que me está resultando dificil de digerir. He preguntado, he buscado, he leído, me han desinformado, me han fastidiado más aún, me han ignorado...y los días han seguido pasando y yo he seguido aguantando el dolor con la mejor cara que era capaz de poner.

Por fin hoy me ha llamado el traumatólogo para decirme que en una de las resonancias que me han hecho parece que han encontrado la causa de mi dolencia. Según me ha dicho, lo que tengo es una fractura por estres en el sacro causada por una sobrecarga de ejercicio, que aunque suene fuerte es pecata minuta comparado con el diagnóstico que algún que otro médico que he visitado me había dado en donde me planteaban la posibilidad de enfermedades genéticas, o que tengo una edad osea veinte años mayor que mi edad física o que tengo una enfermedad que es super complicada de diagnosticar porque no se ha encontrado todavía la causa de mis dolencias.

Por tanto si este diagnóstico es firme y no me dan ninguna otra "sorpresa" más, me espera un mínimo de tres meses con la mayor inactividad física que pueda, nada de ejercicio, caminar lo mínimo, ni se me ocurra coger nada de peso...vamos que bien podría doblar a Javier Barden en la peli mar adentro. Ahora me espera un tiempo para ver la vida con otras premisas, desde otra perspectiva y para aprender algo, porque digo yo que de esta situación tendré algo que aprender, pues entiendo que este aprendizaje será el dulce fruto de ejercitarme en el noble arte de la paciencia.

sábado, 14 de mayo de 2011

Mirar

Si mirasemos más al cielo tendríamos mejor los pies en la tierra...





The Mountain from TSO Photography on Vimeo.

lunes, 25 de abril de 2011

Frases.


Me gustó cuando leí aquello de “experiencia no es lo que te pasa en la vida, sino lo que aprendes de lo que te pasa en la vida”. Esta frase tan obvia para algunos fue para mí todo un hallazgo que me liberó de más de una carga inexistente de mala suerte, pues hubo un tiempo en que fui tendente a creer que el universo en toda su extensión consideraba que mi lugar en el mundo era un error de cálculo y que como tal habría de pagar las consecuencias.
Igualmente fue para mí como deshacerme de una venda en los ojos el día que una amiga me dijo aquello de “no eres responsable de la cara que tienes pero si de la cara que pones”; y ahora soy el mejor amigo del que se refleja en el espejo cada mañana.
Y desde que conocí el proverbio que dice “siempre queda algo de fragancia en la mano que da rosas” aplico aquello que dice Thich Nhat Hanh “la sonrisa es el yoga de la boca” cuando siento el dolor al pincharme con las espinas porque sé que el esfuerzo merece la pena.



Ando mi camino siguiendo las señales que me indican pequeñas frases que voy encontrando y que a modo de timón me ayudan a no encallar ni ir a la deriva, sabiendo que el horizonte existe porque hay un rumbo que conduce hasta él; por eso yo, como dice la canción prefiero amar la trama más que el desenlace.

martes, 19 de abril de 2011

Cantar

Anoche me acosté digiriendo como cena la siguiente noticia “según un estudio científico los pájaros cantan más alto y durante más tiempo en las ciudades para contrarrestar el ruido de la ciudad y así poder escucharse entre ellos”. No voy a negar que la noticia lejos de parecerme curiosa me resultó cuando menos triste y me hizo tomar conciencia una vez más del caos que estamos construyendo como modo de vida y de lo lejos que nos estamos situando de nuestra condición natural como seres humanos que en esencia somos.


Esta semana es uno de esos periodos en que se me acentúa el síndrome del exiliado pero con un marcado carácter voluntario y vocacional pues mis pies solo se preocupan de correr en la dirección contraria a donde estén las procesiones y la multitud de gente. Mis sentidos no se acostumbran al estrépito de los tambores y cornetas, a la masa de gente que se agolpa en calles y plazas y que no te deja caminar con un mínimo de normalidad y desde luego no sirvo para seguir toda esa efervescencia místico-festiva que son las cofradías. En resumen, que no soporto el jaleo y en este caso, dejando al margen las creencias particulares de cada cual la expresión histriónica de la fe me empuja a salir al campo con más ansia si cabe.


Esta mañana me he desayunado la siguiente noticia “A las 16 horas y 50 minutos del martes 19 de abril, España entrará en déficit ecológico. Es decir, habrá agotado en algo menos de cinco meses todo el presupuesto ecológico de que dispone la economía española en el conjunto del año, entendiendo por presupuesto ecológico el equilibrio perfecto entre la riqueza ecológica que destruye y la capacidad del sistema de generar o regenerar el sistema ecológico”


Estas dos noticias que configuraron mi cena y desayuno junto con mi estado anímico acaecido por el entorno festivo me han apretado algo más el nudo en la garganta y a lo largo del día cada vez que pienso en el tema me cuesta tragar saliva. No llego a ninguna conclusión más allá de “pero que mierdas que somos los humanos” y he de ser honesto y reconocer que eso no quita ruido ni contaminación y si que consume, al menos a mí, mucha energía por lo que no he querido seguir hurgando en la herida, aunque eso sí, sin tampoco mirar para otro lado. El caso es que no sé si será por aquello del instinto de supervivencia o por no sé qué arte de romanticismo pero he querido pensar que por encima de los negros nubarrones, quizás esos pájaros de los que habla el estudio científico son bastante más inteligentes que nosotros y entonan ahora sus gorgoritos más alto por aquello que dice el refrán de “quien canta su mal espanta” y quizás aunque el mundo con sus guerras e injusticias vaya a la deriva y la lluvia ácida sea una amenaza cada vez más real, ciertas notas musicales consigan bajar la tensión reinante.


En cierta ocasión un profe me dijo, “nuestra única obligación en la vida es florecer para perfumar el ambiente”. Creo que cada vez que un pájaro canta florece algo en el ambiente.


Yo de momento me voy al campo pues ya oigo a lo lejos los tambores y creo que no me vendrá nada mal una clase de canto.