miércoles, 26 de noviembre de 2008

¿Y por qué no sonreir?



La sonrisa es el yoga de la boca.

(Thich Nhat Than)

martes, 25 de noviembre de 2008

(En tiempos de crisis) - Defensa de la alegría.


Defender la alegría como una trinchera

defenderla del escándalo y la rutina

de la miseria y los miserables

de las ausencias transitorias

y las definitivas

defender la alegría como un principio

defenderla del pasmo y las pesadillas

de los neutrales y de los neutrones

de las dulces infamias y los graves diagnósticos

defender la alegría como una bandera

defenderla del rayo y la melancolía

de los ingenuos y de los canallas

de la retórica y los paros cardiacos

de las endemias y las academias

defender la alegría como un destino

defenderla del fuego y de los bomberos

de los suicidas y los homicidas

de las vacaciones y del agobio

de la obligación de estar alegres

defender la alegría como una certeza

defenderla del óxido y la roña

de la famosa pátina del tiempo

del relente y del oportunismo de los proxenetas de la risa

defender la alegría como un derecho

defenderla de dios y del invierno

de las mayúsculas y de la muerte

de los apellidos y las lástimas

del azar
y también de la alegría.

(Mario Benedetti)

sábado, 22 de noviembre de 2008

Telaraña


El mundo en el que vives es creación propia tuya, igual que la araña crea su propia tela en la que después queda atrapada y no puede abandonar. Con la mente proyectas tu mundo, proyectas miles de deseos. Así es como creas la telaraña en la que después quedas atrapado. Algunos quedan atrapados en el deseo del dinero, otros en el del poder, en el deseo de renuncia, el deseo del paraiso; ¡todo son deseos!.
La persona con una comprensión auténtica no tiene deseos. Vive el momento disfrutando en su totalidad de todo lo que está disponible. ¡Exprime cada momento, absorbe cada minuto! Come lo que está disponible. Duerme, pero es total en todo lo que hace.
Osho.

Abstinencia para perder...


Uno de los grandes filósofos brasileños, el cantante Tim Maia, dijo en cierta ocasión: "Me propuse hacer una dieta rigurosa. No probé el alcohol ni el azúcar, y me abstuve de comidas grasas. En dos semanas perdí 14 días".
Fuente: Paulo Coelho (dominical XLSEMANAL 02/11/08)

El mapa no es el territorio.


La vida es un camino que hay que aprender a recorrer. Hay que aprender a dar cada paso, ser consciente del terreno que piso, de la longitud de mi paso, del peso de mi pisada, de la velocidad o la frecuencia de mi caminar... en definitiva, vivir cada paso con toda la conciencia posible. Hay que aprender a tener tropiezos a padecer heridas, a caerse y a volver a levantarse. Este camino tiene sus reglas, tiene sus pautas. Este camino tiene sus mapas, y conocerlos ayudará seguramente a llegar más entero al final del recorrido, final que no es otro que el gozo del trayecto, sea cual sea su distancia.
Un ingeniero que se llamaba Korzybski decía que en realidad todos construimos una especie de esquema del mundo en el que habitamos, un “mapa” del territorio y en él, vivimos. Pero el mapa , aclara bien Korzybski, no es el territorio.
El mapa es apenas nuestro mapa. Es la idea que nosotros tenemos de cómo es la realidad, aunque muchas veces esté teñida por nuestros prejuicios. Aunque no se corresponda exactamente con los hechos, es en ESE mapa donde vivimos.
Muchas veces no vivimos en la realidad sino en nuestra imagen de ella. Y esto puede resultar en ocasiones bastante peligroso...

Dicen que una vez un borracho caminaba distraído por un campo.
De pronto vio que se le venían encima dos toros, uno era verdadero y el otro imaginario.
El tipo salió corriendo para escapar de ambos hasta que consiguió llegar a un lugar donde vio dos enormes árboles.
Un árbol era también imaginario pero el otro por suerte era verdadero.
Borracho como estaba, el pobre desgraciado trató de subirse al árbol imaginario y lo agarró el toro verdadero...

viernes, 21 de noviembre de 2008

Oración de Alcoholicos Anónimos.


Universo:

Dame serenidad para aceptar aquellas cosas que no puedo cambiar.

Coraje para cambiar aquellas que si puedo.

Y sabiduría para reconocer la diferencia.

EL BAMBU JAPONES


No hay que ser agricultor para saber que una buena cosecha requiere de buena semilla, buen abono y riego constante. También es obvio que quien cultiva la tierra no se para impaciente frente a la semilla sembrada y grita con todas sus fuerzas: "¡Crece, maldita seas!" Hay algo muy curioso que sucede con el bambú japonés y que lo transforma en no apto para impacientes: Siembras la semilla, la abonas, y te ocupas de regarla constantemente. Durante los primeros meses no sucede nada apreciable. En realidad no pasa nada con la semilla durante los primeros siete años, a tal punto, que un cultivador inexperto estaría convencido de haber comprado semillas infértiles.

Sin embargo, durante el séptimo año, en un periodo de solo seis semanas la planta de bambú crece ¡mas de 30 metros! ¿Tardó sólo seis semanas en crecer? No. La verdad es que se tomo siete años y seis semanas en desarrollarse. Durante los primeros siete años de aparente inactividad, este bambú estaba generando un complejo sistema de raíces que le permitirían sostener el crecimiento que iba a tener después de siete años. Sin embargo, en la vida diaria muchas veces tratamos de encontrar soluciones rápidas, triunfos apresurados, sin entender que el éxito es simplemente resultado del crecimiento interno y que este requiere tiempo. Quizás por la misma impaciencia, muchas personas que aspiran a resultados en corto plazo, abandonan súbitamente justo cuando ya estaban a punto de conquistar la meta.

Es tarea difícil convencer al impaciente que sólo llegan al éxito aquellos que luchan en forma perseverante y saben esperar el momento adecuado. De igual manera, es necesario entender que en muchas ocasiones estaremos frente a situaciones en las que creeremos que nada está sucediendo.

Y esto puede ser extremadamente frustrante. En esos momentos (que todos tenemos), recordar el ciclo de maduración del bambú japonés, y aceptar que no debemos bajar los brazos, ni abandonemos por no "ver" el resultado que esperamos, si está sucediendo algo dentro de nosotros: estamos creciendo, madurando.

Quienes no se dan por vencidos, van gradual e imperceptiblemente creando los hábitos y el temple que les permitirá sostener el éxito cuando este al fin se materialice. El triunfo no es mas que un proceso que lleva tiempo y dedicación. Un proceso que exige aprender nuevos hábitos y nos obliga a descartar otros. Un proceso que exige cambios, acción y formidables dotes de paciencia.