lunes, 2 de septiembre de 2013
Es tiempo de desespiralizar para no desesperar
jueves, 15 de agosto de 2013
Cuatro leyes de la espiritualidad.
La primera dice:
"La persona que llega es la persona correcta"
Es decir, nadie llega a nuestras vidas por casualidad, todas las personas que nos rodean, que interactúan con ...nosotros, están allí por algo, para hacernos aprender y avanzar en cada situación.
La segunda ley dice:
"Lo que sucede es la única cosa que podía haber sucedido".
Nada, pero nada, absolutamente nada de lo que nos sucede en nuestras vidas podría haber sido de otra manera. Ni siquiera el detalle más insignificante. No existe el: "si hubiera hecho tal cosa...hubiera sucedido tal otra...". No. Lo que pasó fue lo único que pudo haber pasado, y tuvo que haber sido así para que aprendamos esa lección y sigamos adelante. Todas y cada una de las situaciones que nos suceden en nuestras vidas son perfectas, aunque nuestra mente y nuestro ego se resistan y no quieran aceptarlo.
La tercera dice:
"En cualquier momento que comience es el momento correcto".
Todo comienza en el momento indicado, ni antes, ni después. Cuando estamos preparados para que algo nuevo empiece en nuestras vidas, es allí cuando comenzará.
La cuarta y última:
"Cuando algo termina, termina"
Simplemente así. Si algo terminó en nuestras vidas, es para nuestra evolución, por lo tanto es mejor dejarlo, seguir adelante y avanzar ya enriquecidos con esa experiencia. Creo que no es casual que estén leyendo esto; si este texto llega a nuestras vidas hoy es porque estamos preparados para entender que ningún copo de nieve cae alguna vez en el lugar equivocado!
jueves, 28 de febrero de 2013
El día menos pensado...
Tenía previsto reencontrarme de nuevo con este cuaderno de silencios aunque no sabía cuando, hoy desde luego no entraba en mis planes inmediatos, pero así son las cosas, el día menos pensado te topas con algo que te gira todo. Desde que esta mañana a través de una amiga conocí esta historia, todo se me ha movido, no se hacia dónde ni se porqué pero ha sido como un movimiento sismico en toda mi placa emocional que me ha dejado tocado y con un cúmulo de sensaciones dificil de describir. La historia es esta:
"En los años 70, Marina Abramovic mantuvo una intensa historia de amor con Ulay. Pasaron 5 años viviendo en una furgoneta realizando toda clase de performances. Cuando su relación ya no daba para más, decidieron recorrer la Gran Muralla China, empezando cada uno de un lado, para encontrarse en el medio, abrazarse y no volver a verse nunca más.
23 años después, en 2010, cuando Abramovic ya era una artista consagrada, el MoMa de Nueva York dedicó una retrospectiva a su obra. Dentro de la misma, Marina compartía un minuto en silencio con cada extraño que se sentaba frente a ella. Ulay llegó sin que ella lo supiera, y esto fue lo que pasó:"
domingo, 4 de noviembre de 2012
Hasta los ciegos lo veían venir, pero...
Se veía venir...
Felicidades a la gente de ShowU por este magnifico trabajo.
martes, 23 de octubre de 2012
domingo, 30 de septiembre de 2012
Regresar sin haber marchado.
lunes, 7 de mayo de 2012
Contribución a la estadística
las que todo lo saben mejor:
cincuenta y dos,
las inseguras de cada paso:
casi todo el resto,
siempre que no dure mucho:
hasta cuarenta y nueve,
las buenas siempre,
porque no pueden de otra forma:
cuatro, o quizá cinco,
dieciocho,
las que viven continuamente angustiadas
por algo o por alguien:
setenta y siete,
como mucho, veintitantas,
las inofensivas de una en una,
pero salvajes en grupo:
más de la mitad seguro,
cuando las circunstancias obligan:
eso mejor no saberlo
ni siquiera aproximadamente,
no muchas más
que las sabias a priori,
las que de la vida no quieren nada más que cosas:
cuarenta,
aunque quisiera equivocarme,
y sin linterna en lo oscuro:
ochenta y tres,
tarde o temprano,
noventa y nueve,
las mortales:
cien de cien.
Cifra que por ahora no sufre ningún cambio
miércoles, 4 de abril de 2012
Sencillez
Suelo comentar con cierta frecuencia a mis compañeros de yoga la importancia que tiene para conectar con nuestra esencia el ir quitándonos capas de ese personaje que nos vamos construyendo; y con el que como una cebolla nos vamos cubriendo desde los distintos roles que asumimos, el familiar, el laboral, el cívico, el social, el amistoso, el deseoso… y así nos vamos cubriendo hasta llegar a un punto en el que la distancia desde la capa más externa hasta el corazón puede en ocasiones ser mayor que cualquier distancia que maneje un astrónomo en sus datos y observaciones.
Me gusta asimismo decir y hacer ver que “sencillo” y “fácil” no son conceptos sinónimos por más que muchas veces en el lenguaje común podamos utilizarlos indistintamente. Así, cuando uno piensa en practicar yoga se imagina haciendo con su cuerpo posturas y contorsiones que son auténticos nudos de carne y hueso y que provocan el consiguiente pensamiento de ser algo inalcanzable por la “dificultad” o “complejidad” que ello conlleva, lo que automáticamente lleva a pensar que si eso de “hacerse un nudo” es difícil lo demás será fácil. Y ahí es donde me gusta a mí señalar este matiz entre sencillez y facilidad. Simplemente propongo que intentemos mantenernos de puntillas y firmes con los brazos arriba durante unos segundos, sin movernos, guardando el equilibrio. Ahí vemos como nuestro cuerpo sin necesidad de contorsionarse, titubea, se bloquea y muchas veces se da de bruces con la dificultad que conlleva esta posición que visualmente es sencilla de desarrollar pero difícil de mantener.
Uno de mis profesores de yoga, en su momento me enseñó la lección más importante que he aprendido para mi práctica personal. Y es, que las cualidades físicas que puede aportar la práctica de yoga como pueden ser la flexibilidad, el equilibrio y la fuerza, donde realmente hay que desarrollarlas es en las posturas que me va a poner la propia vida. Es en la vida en donde me voy a ver en situaciones en las que voy a tener que ser flexible y aparcar mi vanidad, mi egocentrismo y mi prepotencia; en donde voy a tener que ser equilibrado y no perder mi centro de atención y me voy a ver en situaciones en donde he de ser firme y tendré que tener fuerza para mantenerme y no dejarme arrastrar por cuestiones que me perjudiquen o dañen a otras personas. Es así de sencillo pero a la vez así de difícil.
Ayer, una amiga me pasó el enlace de un artículo de Ángel Gabilondo en el que habla sobre la sencillez; y he de reconocer que me ha encantado. Es por esto que comparto en esta ventana dicho texto con el ánimo de que quien pueda pasar por aquí lo disfrute y le llene como a mí me ha sucedido al leerlo. Al hilo de la idea central del texto me viene a la memoria el dicho popular que afirma “se puede decir más alto, pero no más claro”.
http://blogs.elpais.com/el-salto-del-angel/2012/04/sencillamente-mejor.html
Creo humildemente que si todas las personas practicásemos el arte de la sencillez el mundo estaría bastante mejor de lo que está, pues ya lo decía Gandhi cuando manifestó aquello de “vive más sencillamente para que otros pueden sencillamente vivir”.
lunes, 26 de marzo de 2012
Entre perros y leones
En cierta ocasión uno de mis profes de yoga explicaba el acto de meditar con la siguiente metáfora. Decía, “hay dos tipos de meditadores, los que meditan como un perro y los que meditan como un león. Si meditas como un perro funcionarás como él lo hace, de manera que a cada pensamiento responderás saliendo detrás de él como el perro que va detrás de cada piedra que se le lanza, pero si meditas como un león no seguirás al pensamiento sino que irás directo a la raíz de ese pensamiento de la misma manera que si a un león le tiras una piedra nunca irá a por la piedra sino que se lanzará a por ti que eres la fuente de donde salió la piedra arrojada”.
En cierto modo llevo así largo tiempo, tanto como llevo sin escribir en el blog, moviéndome en la disyuntiva de ser un perro o un león. En mi fuero interno sé que tengo que actuar como un león e ir a la raíz de los hechos sin dejarme distraer por lo superfluo e impermanente, aunque la realidad es que me dejo atrapar con más facilidad de lo que yo quisiera por los continuos vaivenes de los días. Y eso me deja en ocasiones bastante exhausto porque cuando he atrapado una piedra ya veo otra volando que me llama la atención y hace que cambie mi dirección y sentido, dándome como resultado dar vueltas y vueltas sin llegar a ningún sitio.
Hoy tomando un café en un bar con mi pareja nos pusieron unos sobres de azúcar que llevaban en una de sus caras una frase. Las dos frases me han llegado muy hondo, de una hablaré otro día pero la otra que es la de la foto, ahora que nuevamente tomo conciencia de la necesidad de ser león si quiero seguir “vivo” más allá de tener pulso e insuflar aire, creo que me pone en la pista de porqué en más ocasiones de las que yo quisiera funciono en mi vida como un perro.
lunes, 30 de enero de 2012
Reorientando.
Como no puedo compartir por aquí las gratas sensaciones del día de campo pero si que he encontrado la entrevista, la dejo y recomiendo escucharla y disfrutarla porque creo que al igual que la vida, son palabras sencillas pero que encierran una gran belleza, la belleza de la verdad.
domingo, 22 de enero de 2012
La belleza de un segundo.
Cuentan que en cierta ocasión un discípulo le preguntó a su maestro:
“Maestro ¿dónde tengo que ir para encontrar la verdad?”
A lo que el maestro le contestó:
“Sigue la dirección que te marque la punta de tu nariz”
El discípulo con cara sorprendida movía la cabeza a un lado y a otro y decía:
“Pero maestro, ¿cómo voy a seguir el camino que marque la punta de mi nariz?
“Si, tu sigue la dirección que te marque la punta de tu nariz, si lo que quieres es encontrar la verdad”- replicó el maestro.
“¿Y cuándo debo pararme una vez que comience a andar?”- inquirió el discípulo.
“Cuando quieras”- respondió el maestro.
“¿Y allí estará la verdad?- dijo el discípulo.
“Allí mismo, justo delante de tus narices”- respondió con una sonrisa el maestro.
Desde que leí este cuento me lo suelo aplicar en todas aquellas ocasiones que soy capaz de mirar pero no soy capaz de ver, que suelen ser para mi desgracia bastantes más de las que yo quisiera.
Ahora que estamos en la era de la tecnología y el sentido de la vista es uno de los más utilizados, a veces me suelo sorprender de qué manera atrofiamos este sentido, pues pese a la híper estimulación a la que lo tenemos sometido tengo la sensación de que cada vez resulta más difícil ver. Miramos y miramos pero no tengo yo claro que veamos. Hemos dejado de navegar surcando mares y recorriendo territorios para navegar a través de una pantalla, buceamos entre cantidades ingentes de información que nos ahogan más que si nos metiésemos debajo del agua a disfrutar de ese otro universo subacuático que tenemos en nuestro propio planeta y difícilmente cruzamos una palabra en un ascensor con un desconocido mientras que podemos tener una apasionada sesión de cibersexo con otro semejante desconocido. No puedo evitar por menos que sentir que algo no funciona.
Todo esto viene porque hace un tiempo escuché una noticia aunque hasta hoy no encontré algo más detallada la información. El caso es que el director de cine Wim Wenders con el patrocinio de una marca de relojes abrió un concurso en el que se invita a todos los amantes del cine a mostrar la belleza de la vida en un segundo de duración. Así, se ruedan cortometrajes con imágenes de un segundo de duración bajo el título “la belleza de un segundo”.
He de reconocer que la idea me pareció mágica, pues creo que poco más se necesita para deslumbrarse por la belleza de un instante y además considero que hay tanta belleza rodeándonos que podría ser ésta una oportunidad especial para reparar en todos esos micro espacios que dejamos pasar de largo y que sin embargo siguen estando ahí “justo delante de nuestras narices”. Y es que creo que la verdad no es otra que estamos rodeados de belleza que simplemente está pacientemente esperando a que la veamos y la disfrutemos.
Dejo unos videos recopilatorios de algunas de las imágenes que se han enviado al concurso y enlazo también con la página web de dicho certamen.
viernes, 30 de diciembre de 2011
El nudo y el desenlace

Me contaron no hace mucho tiempo una pequeña actividad que se hizo en un curso de habilidades sociales. La dinámica en si era muy sencilla, consistía en que cada persona tuviese en sus manos un trozo de cuerda de tamaño indeterminado, ni excesivamente largo como para enredarse y entorpecer ni tan corto que no se pudiese coger con las dos manos. Una vez que cada cual tenía su trozo de cordel entre sus manos, la profesora dijo que la longitud de dicha cuerda representaba la longitud de nuestra vida. La reacción instintiva fue mirar unos a otros para ver quien tenía una vida más larga, pero una vez superado esa primera respuesta automática la vista se posó sobre el propio trozo de cuerda, quizás tomando una referencia o acaso calibrando sobre la vida propia, como esa imagen clásica que describen quienes han estado muy cerca de la muerte y cuentan que han visto pasar muy rápidamente su vida cuando han estado en el límite. Ver o intuir nuestra vida en su conjunto es ya de por si un ejercicio de lo más curioso, pero la cosa no quedaba ahí, pues a continuación la profesora propuso que se le hiciese un nudo a la cuerda en el punto o a la altura que cada cual considerase que podría ser el momento actual con respecto al conjunto total de la vida. Eso ya supuso un trabajo más reflexivo aún pues la tendencia es a situar el momento presente de acuerdo a lo vivido y teniendo siempre una referencia respecto al punto inicial que se encuentra en el pasado, pero la incertidumbre sobre el futuro hace que esa referencia por arriba no se tenga en cuenta. Una vez que cada cual hizo el nudo a la altura donde consideró conveniente, la profesora comentó que el ejercicio tenía como finalidad que cada cual pudiese experimentar de una manera más gráfica el punto vital en el que se encuentra, de manera que si bien el trozo de cuerda que hay por debajo del nudo está cargado de experiencias que han aportado unos conocimiento y unas destrezas, es útil tener una idea de lo que nos puede quedar por delante y cómo queremos vivirlo de acuerdo a lo que sabemos y tenemos.
A veces sucede algo que sirve de punto de inflexión en la vida, si bien no es una condición imprescindible, basta con que uno quiera para que se pueda situar en un momento dado ese punto de inflexión. Uno se lo puede plantear por una cuestión totalmente arbitraria y subjetiva o puede estar más condicionado por fenómenos sociales de cambios de ciclo como pueda ser un cambio de año como el que está a la vuelta de la esquina. Sea como fuere y tanto si hay cambio de dirección como reafirmación de la dirección que ya se tenía, me pareció esta práctica de la cuerda un ejercicio muy saludable de auto-orientación personal. Y aprovechando la coyuntura del cambio de año a mí me ha resultado sugerente al menos para plantearme un poquito más claramente qué quiero hacer con el trozo de cuerda que me queda por delante.
miércoles, 23 de noviembre de 2011
CUANDO LOS DÍAS DAN QUE PENSAR: “NO ES LO MISMO pero es igual…”
Recurro al título del libro de Pedro Casaldáliga “Cuando los días dan que pensar” para retomar el contacto con el blog después de una ausencia de casi dos meses, pues si bien es cierto que no he escrito, para bien o para mal no he dejado de pensar ya que no falta materia prima sobre la que calentarse la cabeza, basta con echar una mirada alrededor…En todo este tiempo han sido muchas las ideas que se han dibujado por mi cabeza, bastantes las situaciones que me han dejado cierta marca y que de alguna manera han contribuido en el proceso permanente de modelar mi vida cual figura de barro. Pero como por algún sitio hay que empezar he decidido escribir sobre lo que últimamente me crea cierto tormento y para ello he recurrido a un verso de Silvio Rodriguez con lo de “no es lo mismo pero es igual”.
El caso es que en todo este último bombardeo electoral aderezado de precampaña, campaña, “fiesta de la democracia”, análisis de resultados, etc, etc, etc. Me encuentro con que mis neuronas no dan abasto entre gestionar toda la información que llega a mi cerebro y por otro lado dar las órdenes correctas para que mi organismo contenga las bilis y no vomite en cualquier parte.
Vivo en un país marcado por una curiosa manera de regirse a la hora de decidir por dónde quiere tirar. Como ya escuché en su día, en este país no hay un partido que gana las elecciones, sino otro partido que las pierde. La capacidad pensante de la población alcanza para decir que no quiere que esté tal o cual dirigiendo pero no para decidir si quien lo sustituye está capacitado o coincide su plan de acción con nuestros ideales. Y que nadie se eche las manos a la cabeza pensando que estoy haciendo crítica del PP, ni mucho menos, hago crítica de la manera en que funcionamos a la hora de decidir, y luego nos dedicamos a lamentarnos de las repercusiones que tengan nuestras decisiones.
Vivo también en un país marcado por la paradoja que hace que todo lo justo tenga que ser legal pero no todo lo legal tenga porqué ser justo. Y eso nos lo comemos a diario en multitud de situaciones que nos afectan y que nos afectarán cada vez más hasta que el nudo invisible que llevamos atado al cuello haga que se nos salgan las amígdalas por las cuencas de los ojos.
Y vivo en un país en el que las formas se comen el fondo de la misma manera que los conceptos se comen a los objetos.
En definitiva, ayer escuchaba en la radio a un educador de la cárcel que comentaba que el otro día un preso le dijo “yo creo que las cárceles se han inventado para hacer creer a los que están fuera que son libres”; y reflexionaba este educador diciendo “no es lo mismo ser libre que andar suelto”. Esta frase del preso y la reflexión del educador me dejaron un pellizco en la conciencia que me hicieron sentir más claramente las argollas que me atan a pesar de que cuando lo escuché iba corriendo, y es que atendiendo a lo que se ve, ciertamente no es lo mismo pero parece que da igual…
viernes, 30 de septiembre de 2011
No puedo dormir tranquilo
IN MEMORIAM

"No seamos hipócritas en nuestros comentarios, ni nos rasguemos el corazón y menos el alma.Para que esto exista,es decir, para que esto esté ocurriendo,es imprescindible nuestra colaboración.
Me explico,para poder mantener nuestro nivel de vida,aunque a muchos de esta parte del paraíso,nos toque las migajas, de la llamada sociedad del bienestar, mal llamada, pues la ecuación es, bienestar=consumo, es necesario escenas como estas.
Nosotros somos las aves de rapiña, que en una espiral de consumo sin límites, creamos los detritus del llamado tercer mundo.
Es muy fácil situarse fuera y decir esto no va conmigo, yo no soy responsable.
Y no es cierto, todos comemos del mismo plato del consumismo, aunque las porciones sean más raquíticas para la mayoría.
Todos somos responsable. Ninguno quiere abjurar del sistema.
El consume nos corroe, estamos llenos de objetos y queremos producir más para mejorar el estado del bienestar.
Que paradoja es el estado del bienestar.Mientras en esta parte del planeta nos morimos de enfermedades por sobredosis de comida,en otra parte se mueren por no tener alguito que comer"
Otra noche más que me voy a la cama con la conciencia con insomnio.
viernes, 29 de julio de 2011
Donde pongo el ojo...

martes, 21 de junio de 2011
¿Sociedad de bienestar o de bien está?

Durante varios días van y vienen a mi cabeza palabras, imágenes, sensaciones y emociones entorno a todo lo que está ocurriendo desde el día 15 de mayo. Creo que sencillez y facilidad no son conceptos sinónimos, así, es sencillo entender que el mundo no está bien como está y que son necesarios cambios urgentes que a su vez son sencillos de entender porque atienden a conceptos elementales como la justicia, la paz y la convivencia, pero por el contrario estos cambios no son nada fáciles de realizar porque la realidad que se pretende cambiar atiende a otros conceptos también elementales como son el miedo, la inseguridad o la ignorancia. Si preguntamos a cualquiera, es raro que no encontremos a alguien que no quiera que no haya pobreza en el mundo, o que no desee que haya paz y prosperidad y tengamos un planeta sin contaminación en el que podamos disfrutar todos. Ahora bien, cuando el deseo se tiene que transformar en una forma de hacer es cuando comienza la catarsis colectiva, pues cada cual segrega sus efluvios emocionales en forma de gestos que no hacen nada más que acotar su parte correspondiente de terreno con la que construir el micropatrimonio que le de la estabilidad que necesita para seguir respirando. Entonces lo que llamamos derechos universales se convierten en un universo de derechos pues cada cual lucha por los suyos individuales y lo colectivo se diluye en el sumidero del miedo y la indefensión aprendida.
Ayer me llamaba la atención cómo un camarero que se levanta todos los días a las cinco de la mañana para abrir su bar a las seis y servir cafés durante todo el día, cuando vió pasar a los manifestantes delante de su cafetería criticaba a la gente que se manifestaba y que pedía mejores condiciones de trabajo “para tod@”. Renegaba que él estuviese trabajando mientras otros estaban manifestándose y se otorgaba la capacidad de estar levantando el país con su trabajo y los demás (los manifestantes) se estaban beneficiando de su aportación y de sus impuestos. Seguramente a esta persona le gustaría trabajar durante menos horas al día y tener algún día de descanso pues abre su bar todos los días de la semana; y es muy probable que le gustara tener un salario mejor sin necesidad de dejarse la vida detrás de una barra, pero eso es imposible porque “las cosas son así” y “esto es lo que tenemos y no lo podemos cambiar” porque “yo bastante tengo con lo mío” etc etc etc.
Es triste que a veces estemos tan centrados en todos los troncos que tenemos que cortar que debido a ello no nos permitimos espacio para afilar el hacha.
lunes, 6 de junio de 2011
Yo no soy

Yo no soy un indignado
Yo no soy un parado
Yo no soy un asfixiado por la hipoteca
Yo no soy un asqueado con los políticos
Yo no soy un antisistema
En todo caso
Yo
Estoy indignado
Estoy parado
Estoy asfixiado por la hipoteca
Estoy asqueado con los políticos
Y estoy en contra del sistema
Porque
Si que soy
Un ser humano
Que siente
Que piensa
Que sueña
Y que trabaja por construir un mundo de paz y justicia.
Queridos medios de comunicación por favor dejen de ser tan pérfidamente anglosajones y no utilicen el “to be” en la semántica española.
martes, 31 de mayo de 2011
Analgesia
Soy una persona muy metafórica, utilizo con frecuencia otras imágenes e ideas para explicarme mejor el mundo que habito y la vida que construyo. Antes de este parón sobrevenido por mi lesión solía utilizar los espacios de entrenamiento para pensar sobre qué estaba haciendo o hacia dónde iba en la vida. Y en no pocas ocasiones encontraba muchos paralelismos entre la carrera que estaba en ese momento realizando y la tesitura vital en la que me encontraba inmerso. Así, saber ajustar el ritmo en cada momento, aguantar en el momento de debilidad de las fuerzas o no obsesionarme con el tiempo eran para mí en muchas ocasiones pensamientos que trascendían los kilómetros que estuviese recorriendo y que llegaban hasta mis estudios o a mi pareja o a mis relaciones en el trabajo.Ahora, este tiempo de no correr también tiene su parte de metáfora. El otro día por ejemplo leía, que en la medida de lo posible si se puede aguantar el dolor es mejor no hacer uso de los analgésicos pues al tomarlos inhiben el dolor y de alguna manera uno se autoengaña y se cree que está mejor de lo que realmente está, ya que si bien el dolor no se percibe, el daño sigue ahí. Y comentaban que el dolor no aparece de manera estéril sino que cumple la función de avisar y recordar que algo está mal y no funciona como debiera, por tanto va a ser un indicador de cómo evoluciona la lesión. En mi caso, puesto que el tratamiento consiste únicamente en mantener reposo y dar espacio para que el hueso fusione, la percepción del dolor me irá avisando de cómo va evolucionando la fractura.
A raíz de este razonamiento llevo pensando varios días en la necesidad de escuchar y atender al dolor del mundo que quizás está siendo expresado en los gritos y proclamas de las personas que se juntan en las plazas de muchas ciudades y que no hacen otra cosa que avisar de que algo no está bien y no funciona como debiera. Quizás cada vez que miro para otro lado o cambio de canal cuando sale la desgracia o el drama en la pantalla de mi televisor o en la portada de un periódico estoy haciendo uso de mis analgésicos existenciales que me ayudan a creer que la cosa está mucho mejor de lo que realmente está, dejándome guiar por unos síntomas falsos que solo contribuirán a que con este autoengaño cualquier día me sorprenda partido por la mitad yo que me creía tan entero.
viernes, 20 de mayo de 2011
Paciencia
Hace tiempo leí que la paciencia es un árbol que crece sobre tierra amarga pero que da frutos dúlces. Llevo repitiéndome esta frase casi dos meses que es el tiempo que llevo deambulando de consulta en consulta de médicos y fisioterapeutas a fin de que me den solución a mis dolores. Está siendo un tiempo pesado, desconcertante, desmotivador y que me está resultando dificil de digerir. He preguntado, he buscado, he leído, me han desinformado, me han fastidiado más aún, me han ignorado...y los días han seguido pasando y yo he seguido aguantando el dolor con la mejor cara que era capaz de poner. sábado, 14 de mayo de 2011
Mirar
The Mountain from TSO Photography on Vimeo.

